domingo, 6 de marzo de 2016

Ese instante...

Se puso las botas usadas
la pendiente olía a despedida
salían lágrimas sin aire
El frío crecía...
Su eje estaba cerca
controlaba sus latidos
los escuchaba siempre
el cordón azul sonreía...
Miró el rostro con barba en las alas
buscando alientos perdidos
dilatando las pupilas
ya olvidadas...
La desgana invadía las rodillas
que pesaban
el blanco era blanco
sin proezas...
Su piel separaba contornos
los recuerdos se oxidaban
ganando espacio la ira
dolía...
La niña observaba de lejos
mostrando sus zapatos 
desgastados por el tiempo
bailando con la risa...
Ella se estremecía 
mirando aquel cartel
que ahora era espejo
siguió  subiendo...
La espalda le ardía
como aquel día de lucha
y tantos otros
que quemaban la fuerza... 
Llegó a la cima
frunció el ceño sin propósito
mirando el escenario desde arriba
su alma se agotó
rindiéndose...
El control perdió su forma
activando la locura en el ombligo
sus tobillos respiraban
inercia...
El equilibrio abrazaba la angustia
que desapare del estómago 
el movimiento da armonía
recordándole quién es...
El ángel solitario le agarra los dedos
conectando la osadía con los ojos... 
la barca cede su puesto
se deja llevar...
Lo preciso invade el todo 
rompiendo silencios con llave 
el equilibrio en el desequilibrio
abre laberintos congelados 
estallan las certezas 
desvelando rincones con voz...
Peter Pan sopla el oído
besando a la niña en la frente
Ella recupera su esencia
abandona el faro...
adentrándose en ese instante
que libera...
Existiendo... Solo ella.


Mónika Cazorla